
Bajo el sacro techo del Teatro del Colegio Universitario de Vélez, donde habitan la memoria y la historia de nuestra institución, vuelve a resplandecer uno de sus baluartes artísticos: el mural que por años ha acompañado la vida cultural de este escenario.
Gracias al compromiso y sentido de pertenencia del exalumno Oscar Santoyo, con el valioso apoyo de los también exalumnos Juan David Santamaría, Rosemberg Santamaría y Fabio Santamaría, hoy este símbolo de nuestra identidad ha sido restaurado con dedicación y respeto por su valor patrimonial.
Este gesto no solo recupera una obra pictórica, sino que reafirma el amor de nuestros egresados por el Colegio Universitario y por el legado cultural que nos une.
Recordemos que la obra fue realizada por el maestro Henry Florez Soler, un reconocido pintor y muralista oriundo de Bucaramanga. Florez Soler es conocido por su formación en Europa (especialmente en España) y por plasmar en sus muros la identidad, las costumbres y el alma de los pueblos santandereanos. Su técnica detallada y su capacidad para narrar historias a través del color lo convirtieron en el artista idóneo para intervenir un espacio tan emblemático. Para el Colegio Universitario —una institución fundada en 1824 por Francisco de Paula Santander y declarada Monumento Nacional—, este mural no es solo una decoración, sino un testimonio de identidad, Homenaje a la «Capital Folclórica de Colombia»: La obra suele integrar elementos propios de la cultura veleña, como los instrumentos típicos (el tiple y el requinto), el traje de la mujer veleña y las tradiciones que han hecho de Vélez un referente cultural.
Sentido de Pertenencia: En una institución con más de 200 años de historia, el mural actúa como un puente entre el pasado glorioso de la educación pública en Santander y las nuevas generaciones de estudiantes.
Resiliencia Cultural: Dado que la sede histórica ha enfrentado desafíos estructurales serios en los últimos años, la permanencia de este arte en el teatro simboliza la lucha por preservar el legado material e inmaterial del colegio frente al paso del tiempo.
El mural es, en esencia, el espejo de la comunidad educativa, recordándole a cada estudiante y docente que forman parte de una historia ligada estrechamente a la libertad y a la riqueza folclórica de Santander.