
En Colombia, el celular se ha vuelto indispensable para millones de personas, al punto de convertirse en una extensión de su rutina diaria. Aunque el 70 % de los usuarios asegura que les ayuda a enfocarse y organizarse, el 80 % admite sentir que lo utiliza en exceso. Esta dualidad refleja una creciente necesidad de encontrar un equilibrio entre los beneficios de la conectividad y el impacto negativo del uso excesivo, especialmente en generaciones como los Millennials y la Gen Z, quienes valoran la productividad, pero también muestran preocupación por su bienestar digital.
La saturación de notificaciones, la presión por responder de inmediato y la mezcla entre vida personal y laboral ha motivado una búsqueda por una tecnología más equilibrada. En este escenario, se promueve un uso más consciente del celular, utilizando funciones del mismo celular o aplicaciones que ayudan a controlar el tiempo que los usuarios pueden pasar a diario en determinadas aplicaciones en general, facilitando la concentración y la organización personal de los boyacenses.
En este camino hacia un uso más equilibrado del celular, es fundamental que las personas tomen conciencia sobre la importancia de establecer límites en el tiempo de pantalla y fomentar momentos de desconexión. Herramientas como los temporizadores de uso, los modos de concentración o bienestar digital, e incluso aplicaciones que restringen el acceso a redes sociales durante ciertas horas, pueden ser grandes aliadas para reducir la dependencia.
Más allá de la tecnología, es necesario recuperar hábitos sencillos como compartir tiempo sin pantallas, leer un libro o caminar al aire libre, que permitan reconectar con nosotros uno mismo y con los demás. La clave está en recordar que el celular debe ser un facilitador de la vida, no el centro de ella.
Escrito por: Darío Camargo